Una navidad de paja

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” S. Lucas 2:7

Se acerca Navidad, Shopping, Hipermercados y grandes paseos de compras han invertido siderales sumas de dinero en decorativos que apuntan a despertar el mayor pico de consumismo del año. Ese consumismo se verá reflejado en lo que nos ponemos, en lo que obsequiaremos y hasta en lo que comeremos.

Aun los medios, se esforzarán una vez más por ingresar en la buena fe de lo niños, la historia de un personaje con patente Coca Cola Company el cual (dirán) habita en el polo norte (¿será para estar exento de impuestos?) rodeado de duendes laboriosos (libres de cargas sociales y de aportes jubilatorios… seguro!!) metidos en un inmenso taller fabricando, embalando y despachando obsequios, atendiendo cientos de miles de notas de pedidos; que no son más que las cartitas que nos entregaron nuestros hijos para que nos enteremos que debíamos ir corriendo a comprar antes de que se acabe (no sea que después debamos inventarles alguna excusa diciendo que a Papa Noel se le acabo la materia prima).

En contraste, una mujer y su esposo van camino a Belén, ella está en la última semana de gestación. Debido a un senso ordenado por Augusto Cesar todo el mundo debe dirigirse a su lugar de origen para ser empadronado. Como es de esperarse, la oferta hotelera, colapsará y no se hallará lugar en el Mesón para la flamante pareja -HAY MESONERO!! Si hubieses sabido de quien se trataba te aseguro que le hubieses dado tu cama!!- “gentilmente”, verá el estado de la mujer y hará un lugar entre los animales de carga y transporte que los clientes del mesón tenían aparcando, José (que así se llama el esposo) juntará la mejor paja posible para colocarla a disposición del niño que esta a punto de nacer, después de todo, él y su esposa María, (que asi se llama la mujer) son los únicos que saben el verdadero origen del niño. ¿A quien se lo hubiesen podido contar? ¿quién sería capaz de creer que Dios se estaba haciendo carne?. El mismo que dijo –Sea la luz!! Y la luz existió, el mismo que generó el inconmensurable universo venía de visita a esta mota de polvo que flota al costado de una inmensa galaxia, una de entre tantas miles que existen.

Mi amado Señor, no naciste en el Sheraton Hotel, ni a tu disposición estuvo Swiss Medical Group, llegaste sin fanfarria y te recostaron entre paja mostrando que tu estirpe real y gloriosa llega hasta la condición más humilde.

El mesón sigue bulicioso, atendiendo a su clientela el mesonero corre de aquí para alla llevando y trayendo pedidos a sus comensales, (casi casi… como corremos hoy en día entre los shoppings). Abajo en el establo apenas se oye el llanto del recien nacido… JESUS ha nacido.

Feliz Navidad! Que pases una verdadera Navidad.